¿La tercera será la vencida del Gobierno? No hay forma de cometer el mismo error sin impericia
Por Luis María Migliaro (*)
La improvisación en materia económica de parte del Gobierno genera una devaluación sectorial de cortísimo plazo. Se pretende despojar a los productores de sus tenencias de soja, lo que atenta contra el exiguo resguardo con que cuenta el sector para afrontar alquileres, insumos y labores para la próxima campaña agrícola.
Por tercera vez en siete meses, el Gobierno nos intenta sorprender con una novedosa, pero ya repetida, herramienta de cortísimo plazo aislada de un plan económico consistente.
En esta oportunidad, además de informar una devaluación para la soja por un periodo que primero se anunció por 30 días y ahora por 45 días –hay que cooptar algo más de soja cosecha 22/23– se hace extensiva la aplicación de este instrumento para apreciar el valor del dólar de exportación de otras producciones regionales por un plazo extendido a 90 días.
El Gobierno no advierte que mientras ellos profundizan la angustia y la incertidumbre, hay miles de productores que están tratando de adivinar el escenario. Exactamente todo lo contrario a lo que el país necesita: los productores deben tener certidumbre para planificar su accionar. Para promover la producción y contribuir al crecimiento.
¿Por qué sucede esto?
Es evidente que la dinámica actual del flujo de reservas en el BCRA se da por la caída en la oferta de dólares producto de la implementación del dólar soja I y II en septiembre y diciembre pasados. Esto logró agotar los stocks de soja acumulados y no hay incentivos de precios en la actualidad para que los productores vendan y así mantener el flujo de ingreso de dólares.
Entonces, con el afán de recaudar y hacer caja, no podemos esperar resultados distintos a los que ya vimos en los dos planes anteriores. Con esos planes lograron apreciar del tipo de cambio por 30 días cada vez, envueltos en objetivos confusos, ya que se mencionaba beneficiar a los productores mejorando el precio de venta de la soja que tenían disponibles para la venta y por otro lado se aducía la necesidad de aumentar el ingreso de divisas para incrementar las reservas en el Banco Central.
¿Qué ocurrió?
Pan para hoy y hambre para mañana. Se vendieron volúmenes mayores a los liquidados históricamente en los dos periodos posteriores a la publicación del dólar soja I y dólar soja II. Se adelantaron ventas y en la actualidad se encuentran con que la producción de la cosecha 2023 es menor a la esperada por el impacto de la sequía.
Los precios de venta de la soja sufrieron un aumento errático. Como consecuencia de la devaluación directa durante esos 30 días.
Los beneficios los obtuvieron las minorías más solventes que tenían stock sin vender o que disponían de los granos en su poder. Entregaron granos y vendieron en ese momento.
Aquellos productores, que si bien no habían vendido, pero sí entregado como granos a “fijar” a los exportadores no lograron capitalizar dicho beneficio, aunque sí los compradores que capturaron diferencias fenomenales de precio que no trasladaron en su totalidad a sus clientes, apropiándose de una parte de ese aumento “extraordinario”. Negocio para los amigos del poder que se anticiparon por estar sentados a la mesa de decisiones consensuando con el Gobierno.
El precio diferencial temporario de referencia del mercado de granos, además, generó conflictos contractuales por el pago del valor de arrendamientos, los cuales estaban ya pactados a valor pizarra de esos granos.
El costo de las divisas ingresadas al Banco Central fue alto. Los dólares ingresados se liquidaron a un valor mayor al que esta misma entidad se los entregaba a los importadores para cancelar sus operaciones de importación. Ese diferencial de precio se cubrió con emisión monetaria que impactó negativamente sobre el índice inflacionario, lo que genera más pobreza e indigencia como contrapartida.
Cabe preguntarse porque razón se repite el mismo procedimiento, el cual no demostró resultados exitosos ni para el sector ni para el Gobierno o la sociedad.
Consideramos que la respuesta es la aplicación de un programa de gobierno que lo definiríamos como, un solo objetivo el de “llegar”, como sea y a costa de lo que sea, independientemente de las consecuencias negativas que esta decisión genere.
¿Qué ocurrirá si esto se concreta?
Se liquidarán parte de las pocas existencias de soja que restan vender de la cosecha 21/22 y lo poco que se pueda recolectar de la nueva cosecha 22/23.
Se repetirá la transferencia de recursos de los productores a otros jugadores del mercado dado que disponen de granos entregados con precio a “fijar”.
Abril es un mes donde se celebran y/o pagan contratos de arrendamientos de la próxima campaña agrícola, con lo cual afloraran contingencias complicadas de resolver.
La iniciativa ratifica la falta de seguridad comercial en todo lo concerniente a lo contractual. Cambio de reglas, incertidumbre y pérdida de transparencia comercial.
Conclusión
El Gobierno con esta iniciativa solo tiene por objetivo ejecutar un plan económico que podríamos denominar “Plan llegar” o “Aguantemos”, el cual se apalanca adelantando el ingreso de divisas e ingresos fiscales que servirán para hacer frente a gastos por muy poco tiempo. Indefectiblemente concluirá debilitando aún más al Estado, a mediano y largo plazo.
Dicho “plan” genera innumerables perjuicios colaterales en otras actividades productivas. Por ejemplo en el aumento de costos en la alimentación en los tambos, en la producción porcina y aviar, en industrias de alimentos balanceados, de biocombustibles, valores que en algunos casos pueden trasladar afectando a los consumidores. Perjuicios por partida doble.
En un sistema democrático todos acompañamos al Gobierno a que concluya su mandato de la mejor manera el 10 de diciembre. Pero a su vez entendemos y pedimos que dejen de improvisar con las medidas económicas. No puede primar la insensatez en forma permanente. Deben dejar de avanzar con medidas que agravan aún más la situación de miles de productores, operadores comerciales o industrias, como consecuencia de la ausencia o mala praxis de políticas desde que asumieron el gobierno en 2019. Sumado las actuales contingencias climáticas, generan un escenario muy grave para el presente y futuro de la producción, el país y la sociedad en su conjunto.
(*) Coordinador Agro - UCR/Alem
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