Para salir de la eterna crisis a favor del pueblo es necesaria una reforma agraria integral
Juan Alberto Echeverría (*)
Una reforma agraria adecuada regionalmente que proporcione un acceso equitativo a los recursos productivos: tierra - agua - genética - financiación - formación - educación. Es decir, una reforma agraria que se reconozca como una obligación de los gobiernos en el ámbito de los derechos humanos y como política pública para combatir la pobreza respetando la ecología.
La Argentina es un país modelado desde su organización por los intereses de la oligarquía terrateniente que fue la que se apropió de la Revolución de Mayo de 1810 (desplazados Artigas, que sancionó el Código Agrario, primera reforma agraria en América; Moreno; Belgrano; San Martín) y truncó la posibilidad de que sea un país independiente y grande.
Este Estado entrelazó los intereses de los terratenientes con el capital extranjero, poniendo por delante sus intereses a los de la patria. Siempre mirando al mercado comprador, en su época Francia por exportaciones de lana, después Inglaterra con carnes y cereales, Estados Unidos, y más recientemente miraban a la Unión Soviética como ahora miran a China. Siempre hay una burguesía intermediara –necesariamente corrupta– que tributa a algún imperialismo, mientras se enriquecen a lo largo de tanto tiempo, puede decirse desde 1870 en adelante.
En 1874, Julio Argentino Roca le quitó a las tribus ranqueles 15.569.719 hectáreas (20.000 leguas cuadradas de tierra).
De la mano de Ataliva Roca, hermano de Julio Argentino (Sarmiento inventó el término atalivar igual a robo-corrupción), le entregaron esas tierras a Peña Braun, Menéndez Behetty, Bullrich, Martínez de Hoz, Anchorena, Miguens, Blaquier, etc., apellidos que se repiten en dictaduras y el último gobierno de Mauricio Macri. Destinando a la marginación a millones de compatriotas.
Esto hay que cambiarlo ya
Los tres países que detentan el dominio del mundo, desarrollaron su economía en menos de 30 años sobre la base de reformas agrarias.
En Estados Unidos de Norteamérica, en 1862, por acción de Abraham Lincoln, se dictó lo que se conoce como Ley del Hogar que definió democratizar la propiedad de la tierra trayendo inmigrantes y se le dio a 1.600.000 propietarios 110.000.000 de hectáreas. Eso fue lo que se conoce como “el camino de los farmers” que hizo posible el desarrollo del capitalismo en Estados Unidos que lo transformó en potencia imperialista en menos de 30 años.
Y están otros ejemplos de reformas agrarias, como Rusia (con propiedad privada de la tierra y colectivización) y China, que se hicieron con revoluciones. Sin estas medidas no hubiese sido posible avanzar hacia sociedades modernas, tanto en Rusia como en China.
Más allá de que posteriormente hubo restauración capitalista mafiosa que transformó a ambas en potencias imperialistas (éste es otro tema para discutir después).
En Argentina, desde El Grito de Alcorta y la fundación de Federacion Agraria hasta el golpe de Estado de Juan Carlos Onganía en 1966, hubo algunos avances reformistas importantes, que demuestran que hay cosas posibles.
La explotación terrateniente que asalvajó a nuestros abuelos en la pampa agreste sin libertad de agremiación ni de comercio, sin instrucción escolar etc., hizo que el 25 de junio de 1912 estallara la lucha con El Grito de Alcorta.
Primeras conquistas:
- Libre discusión entre “patrón” y colonos del precio del arrendamiento (no superior al 30%).
- Trilla y embolsado conjunto sin seleccionar el grano.
- Ocho días de plazo a partir de la trilla para que el patrón retire su renta sin responsabilidad para el colono por daño.
- Contratos a tres años como mínimo
- Libertad para vender la cosecha cuando el colono lo disponga y a quien quiera.
- Libertad de trilla con aviso de ocho días al patrón.
- En 1917 con luchas encabezadas por la Federación Agraria se consiguen contratos a cuatro años. También que los propietarios faciliten locales para una escuela en radios de una a tres leguas.
- Luego de una gran marcha sobre Buenos Aires, para reclamar estabilidad contractual, se conquista en 1921 la ley 11.170, primera de arrendamientos agrarios, estableciendo cuatros años mínimos de estabilidad.
- En 1932, la ley N° 11.627 extiende los plazos a cinco años.
- En 1940 con sucesivas huelgas como telón de fondo se sanciona la Ley N° 12.630 creando el Consejo Agrario Nacional. Duró 40 años con la misión de colonizar, poblar el campo, subdividir la tierra. Pudo haber sido el instrumento de una reforma agraria. Adquirió por compra y expropiación de tierras ociosas 1.266.358 hectáreas, que subdividió en 7.841 productores.
- 1947/48 con la antesala de una gran lucha que se dio en llamar “El segundo Grito de Alcorta” se dicta la ley 13.246, de Arrendamientos y Aparcerías Rurales. Ley de Perón. Esta norma ordenó la práctica del arrendamiento. Esto, junto a la sección crédito agrario (creada en 1933) del Banco Nación, hizo que entre 1949 y 1955, 45.700 arrendatarios solicitaran créditos para compra de campos. En total, entre aquellos y estos nuevos dueños son 98.000 chacras nuevas en Argentina. En una coyuntura de sustitución de importaciones que imperaba en esos años.
- YPF 3/6/1922. Con Mosconi nacionalismo petrolero decía: “Cada trabajador era un soldado al servicio de la patria”.
- La Constitución de 1949 en su artículo N° 40 establece la nacionalización de los recursos naturales.
- Junta Nacional de Granos, etc.
- Dragado y Balizamiento Canal Magdalena.
- Ferrocarriles.
- IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio), nacionalización del comercio.
- 12/10/1963 Asume Arturo Illia.
- 5/11/1963 Con los Decretos 744/45 anula los contratos petroleros de Arturo Frondizi. Con la fundamentación: nulos de nulidad absoluta” por vicios de legitimidad y daños irreparables a la nación”.
- 9/6/1966 el Congreso sanciona la Ley 16.883, de Contrato Impuesto. Profundiza el rol de Consejo Agrario Nacional (CNA) y acelera en la ejecución de un censo sobre tierras improductivas en todo el país. Si un propietario no ponía esa superficie a trabajar en un año, el CAN podía otorgarlas en arrendamientos por facultad de la Ley 13.246 entre los arrendatarios inscriptos. Por otra parte, si el propietario acordaba con el arrendatario la venta del campo, el Estado financiaría la operación.
Pero esta legislación –la más avanzada legislación reformista– no llegó a ponerse en práctica. El 28 de junio de ese año se produce el golpe de Estado de Onganía que con el decreto N° 17.253 reencauzó el rumbo de la disputa por la propiedad de la tierra a favor de la oligarquía conservadora.
Esta norma es conocida como Ley Raggio.
Hasta aquí se llegó al pleno empleo. Fue durante el gobierno de distintos tipos, con avances y retrocesos, con predominio de gobiernos reformistas de burguesía nacional industrialista, donde se adoptaron medidas que lesionaron intereses imperialistas, se recortaron beneficios a la oligarquía, y se amplió el mercado interno.
Hoy la Argentina tiene las condiciones de reemplazar el 20% de la industria que importamos por industria nacional.
Por todo esto: si se pudo se puede, con la lucha del pueblo como lo hizo a lo largo de la historia, con decisión política y leyes podemos resolver a favor del pueblo la crisis actual.
(*) Histórico referente de la Federación Agraria Argentina en Entre Ríos.
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