Un proyecto asociativo busca capitalizar a pequeños y medianos productores
Lo lleva adelante la cooperativa La Ganadera, de Ramírez. El objetivo es que los socios puedan acceder a un determinado número de hectáreas –entre 1,5 y 30– y tomar parte de un desarrollo productivo con eje en la recría de novillos. El precio de la hectárea es de 7.200 dólares y la cooperativa lo financia a cinco años. Danilo Lima
La historia comenzó hace un tiempo. En la cooperativa La Ganadera, una de las más importantes de Entre Ríos, ubicada en Ramírez, en el departamento Diamante, como sucede casi habitualmente, recibieron una oferta de negocio. Les propusieron, concretamente, hacerse cargo de El Pilar, un establecimiento agrícola y ganadero de 740 hectáreas localizado muy cerca de la localidad, sobre la ruta que conduce a Aranguren.
“Cuando nos presentaron esa propuesta, en la cooperativa veníamos pensando qué podíamos hacer para contrarrestar el embate de los grandes pooles y las grandes concentraciones en cuanto a las tierras de nuestra región”, contó a Fabricio Orsich, el gerente de La Ganadera.
Consideraron, en ese marco, que la oferta que les estaban haciendo podría convertirse en “una oportunidad propicia para llevar adelante un asociativismo más arraigado con los productores, porque la cooperativa de por sí tiene al asociativismo como figura, pero en definitiva quisimos arraigar ese concepto, volver a nuestros orígenes y poner todo el desarrollo patrimonial de la cooperativa en función de nuestros productores asociados para que se pudieran capitalizar”.
Paso a paso
Tomada la decisión, el primer paso fue ofrecerles a los productores socios de La Ganadera un financiamiento a cinco años sin ningún tipo de garantías –respaldado con el patrimonio de la cooperativa– con el objetivo de que pudieran hacerse de una fracción de campo.
“No nos importante dónde está trabajando ese productor, lo importante es que se capitalice. ¿Para qué? Para que ese productor, eventualmente, pueda optar por vender ese pedazo de campo, esas acciones de El Pilar”, subrayó Orsich.
El segundo punto, agregó, fue definir “la explotación productiva y empezar a trabajar también en este concepto del asociativismo buscando hacerlo en conjunto con el productor”.
Con ese objetivo, la cooperativa ramirense lanzó un plan de desarrollo productivo en ganadería, con eje en la recría pastoril a campo, y, también, una siembra compartida con los productores en algún lote. “Aquel productor que hoy no tiene ganadería en su campo, que no tiene la infraestructura, que no tiene el personal, que es solamente agrícola, puede poner una pata en ganadería y, de ese modo, la cooperativa le brinda la posibilidad de poder hacerlo en forma conjunta en el predio de El Pilar”, añadió el gerente.
El futuro de la ganadería
En La Ganadera, después de muchos años de “vacas flacas”, ven para los próximos cinco o diez años “una oportunidad de potencial de crecimiento fenomenal y máxime con las aperturas que se están dando hoy día. Entonces creemos que hay mucho por desarrollar en ganadería”, enfatizó Orsich.
Y remarcó: “En nuestros suelos, en nuestra región que somos una zona semi marginal, si trabajamos bien la ganadería y lo hacemos con las herramientas y la tecnología que hoy existe podemos lograr un desarrollo fenomenal. Y la cooperativa tiene que estar al lado de los productores acompañándolos en ese desarrollo”.
– ¿Hasta cuándo tienen tiempo los socios de La Ganadera para acceder al negocio? ¿Hay un plazo para adquirir acciones?
– No, plazo no, pero stock sí. Son 740 hectáreas, ya llevamos más del 60% colocado e invitamos a aquellos productores que todavía tengan intenciones de ingresar al negocio a que se acerquen a consultar cómo son las condiciones.
Para nosotros sería un placer que se cumpla el objetivo que a priori teníamos de que este campo no sea de La Ganadera sino de los productores, y nosotros poder trabajarlo en conjunto con los asociados.
– ¿El trabajo en sí –la recría de novillos– lo hace La Ganadera y le paga un arrendamiento al productor?
– Claro. Como es una sociedad anónima, en donde el productor puede comprar acciones, la cooperativa arrienda el campo y les paga un arrendamiento anual a los dueños del campo, los productores que están haciendo la inversión.
Luego la cooperativa pone en marcha el desarrollo productivo, en este caso la recría pastoril de novillos –a partir de junio próximo–, y, además, vamos a invitar a aquellos productores que tengan algún recurso de dinero disponible a que inviertan en el negocio de la recría y compartir la renta.
– O sea que el productor no solamente va a ganar plata por el arriendo de sus hectáreas, sino también por el negocio en el caso de que decida invertir.
– Claro, es exactamente así. Y aquel productor que no pudo comprar una fracción de campo mediante las acciones también va a poder participar después del negocio productivo porque son dos cosas distintas. Les estamos abriendo el abanico a todos aquellos productores que quieran participar de ese desarrollo.
– Para que el proyecto de recría comience a desarrollarse, ¿tiene que estar agotado el stock de hectáreas?
–No, nosotros tenemos definido lanzar el proyecto de recría en junio, y, de hecho, los campos ya están sembrados.
– ¿Cuánto vale una hectárea en este campo?
– Hoy son 7200 dólares finales, con todos los gastos incluidos.
– ¿Hay un techo para el número de hectáreas a comprar?
– Sí, tenemos un techo de 30 hectáreas como máximo hasta el 31 de mayo. El remanente lo abrimos a libre disponibilidad a partir del 1 de junio.
– A partir del 1 de junio, ¿también habrá un techo para la compra de hectáreas?
– No, ahí ya no habrá techo. Puede suceder, por ejemplo, que a un productor que ya haya comprado 30 hectáreas le interese comprar algunas hectáreas más.
Nosotros les estamos dando posibilidad a todos los productores –al pequeño, al mediano, al grande, a todos los que quieran intervenir– la posibilidad de acceder a una fracción del campo.
Pusimos un plazo de un año para que los asociados puedan hacerse de las fracciones con esos topes. Si cumplido el año, el 31 de mayo próximo, no llegamos a esa meta, reabrimos la venta para que el que ya invirtió y quiera comprar algo más lo pueda hacer. Pusimos el patrimonio de la cooperativa para que los dueños sean los productores asociados. Ese es el concepto.
La cooperativa le paga un arriendo, estipulado en 10 quintales de soja, que es lo que se está pagando hoy, y el productor tiene asegurada la renta.
El productor, además, tiene la posibilidad, como cualquiera que compra una hectárea de campo, de la revalorización de esa tierra. Porque no es que el productor cuando decida vender lo va a hacer a 7.200 dólares sino a la cotización del momento.
– Y en esa hipótesis, ¿el productor tiene que vender a otro socio?
– La idea es que sean siempre asociados a la cooperativa.
Nota publicada en AIRE AGRO
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