Se encienden luces de alarma en el campo entrerriano
Precios internacionales a la baja, costos elevados, pobres rendimientos, dólar planchado y alta presión fiscal conforman un combo que puede resultar explosivo para la gran mayoría de los productores agropecuarios entrerrianos, en especial para aquellos que trabajan en campos arrendados. Danilo Lima
Este escenario –que a muchos retrotrae a la década de los ‘90– genera una preocupación creciente, al punto que desde la Mesa de Enlace entrerriana –que integran Fedeco, Farer, FAA y la SRA– salieron en los últimos días a advertir sobre los riesgos que pueden llegar a enfrentar los productores si no se corrigen algunas –al menos– de las variables de la macroeconomía. Le apuntaron, sobre todo, a elevada presión impositiva que soporta el sector.
“La principal causa de estos quebrantos está vinculada a la retracción de los precios internacionales”, señalaron los referentes agropecuarios, al tiempo que remarcaron, sobre la base de los informes de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, que “los principales cultivos presentan márgenes negativos al comparar los rendimientos históricos promedio con los rendimientos de indiferencia en campos arrendados, que representan más del 70% de la producción provincial”.
Citaron, concretamente, los casos de la soja y el trigo:
* Soja de primera: rendimiento promedio histórico de 23,9 quintales por hectárea (qq/ha), mientras que el rendimiento de indiferencia con arrendamiento se ubica en 28,8 qq/ha. Esto proyecta un quebranto de 4,9 qq/ha.
* Soja de segunda: promedio histórico de 19,8 qq/ha frente a un rendimiento de indiferencia de 22,1 qq/ha, lo que implica una pérdida de 2,3 qq/ha.
* Trigo: promedio histórico de 28,4 qq/ha, mientras que el rendimiento de indiferencia es de 36,6 qq/ha, generando una pérdida estimada de 8,2 qq/ha.
Cuesta creer que los productores pierdan plata sembrando soja, el cultivo que otrora les garantizaba una renta segura. Ahora, en cambio, no zafan ni con el “yuyo”, como en 2008 la presidente Cristina Kirchner llamó a la oleaginosa.
Los impuestos
Los productores en general y los dirigentes gremiales en particular, asimismo, hacen eje en la presión fiscal y subrayan que si esa variable se redujera, la situación de los productores se aliviaría.
El último informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo Agropecuario (FADA) les da la razón. “El Estado, en sus distintos niveles –nacional, provincial y municipal–, retiene el 65% de la renta agrícola de los productores entrerrianos, el porcentaje más alto del país. Este indicador supera al promedio nacional, que se ubica en 64,3%, y refleja un aumento de 2,8 puntos respecto al último relevamiento de septiembre y de 5,4 puntos en comparación con diciembre de 2023”, enfatizaron.
Esta situación, resaltaron, “pone de manifiesto el excesivo peso impositivo que los productores agropecuarios deben soportar desde hace décadas, de manera injusta y discriminatoria”, y expresaron que el sector agropecuario entrerriano “espera que nuestros gobernantes analicen con urgencia esta situación y promuevan los cambios necesarios de manera prematura y no tardía”.
Segmentación
Mientras, desde Bases Federadas, la organización agraria nacional conformada por pequeños y medianos productores familiares y cooperativistas de todo el país, también levantaron la voz ante la realidad que enfrentan los agricultores. “En función de la realidad de nuestros representados –el conjunto de pequeños y medianos productores agropecuarios de todas las regiones del país quienes sufren las presiones impositivas– y frente a la actual embestida por la quita total de retenciones a la soja, que surgida de un aparente problema financiero de Los Grobo está impregnando y reproduciéndose –una vez más– entre productores cuyos problemas son mucho más complejos que los de las grandes compañías agrofinancieras, entendemos y sostenemos que lo que necesita el agro argentino para recomponerse como un proyecto inclusivo de miles de familias de agricultores no es una mera quita de retenciones, que significaría una mayor concentración de tierras y de maquinarias por parte de las grandes empresas, sino un auténtico paquete de medidas agropecuarias”, remarcaron.
Bases Federadas propone, en este sentido, lo siguiente:
* Segmentación de las retenciones (devolución de retenciones progresiva según escala productiva) donde se garantice el reintegro del 100% para los productores de menor escala y 0% para las corporaciones agropecuarias y fondos de inversiones que trabajan miles de hectáreas.
* Que el destino de las mismas tenga un fin especifico, por ejemplo: obra social para la familia del productor, aportes de impuestos, sueldos y aportes patronales, mejoramiento en infraestructura (vivienda rural, agua, luz, internet, instalaciones varias), proyectos productivos que generen valor en origen o que cuiden el suelo mediante rotación de cultivos, proyectos productivos periurbanos agroecológicos, proyectos productivos que no sean commodities, mejoramiento en genética, etc.
En definitiva, Bases Federadas impulsa “un repoblamiento del agro que frene los procesos desatados de hiperconcentración y extranjerización de tierras”.
“El problema de una gran empresa puntual –Los Grobo– no es el problema de todo el agro, la solución para esa empresa y sus pares no es la solución que necesitamos los pequeños y medianos productores, herederos legítimos de los chacareros que fundaron a brazo partido la agricultura en nuestro país. Retenciones segmentadas, subsidio para combustible, eso necesitamos los productores de siempre”, concluyeron.
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