Productores de cerdo reclaman un precio de referencia distinto
“El precio que tenemos no sirve”, remarcó, Alejandro Di Palma, empresario porcicultor, quien analizó la crisis del sector en Argentina, y, básicamente, las dificultades que enfrentan los productores primarios, acaso el eslabón más débil de la cadena. Código Campo
Di Palma consideró que la pugna distributiva al interior de la cadena “empieza a confundirse, a ser bastante difusa, por lo menos en términos de intereses”, y, en este sentido, “lo que nosotros señalamos como productores primarios es que estamos pasando una crisis que se produce a partir de la divergencia entre los costos de producción y los precios de mercado, que son de referencia y que se fijan de una forma difusa, bastante cuestionable, poco transparente”.
El año pasado, ejemplificó, “con un IPC del 32% el aumento del precio del capón en pie fue solamente del 11%” lo que demuestra que “estamos atravesando una crisis en donde nosotros tenemos que individualizar amigos y enemigos, es decir, tipos funcionales a nuestra existencia o disfuncionales”
En esa lógica, en primer lugar, “necesitamos un precio de referencia distinto, porque el que tenemos no nos sirve, ha sido una vergüenza”, y, por otro lado, “nosotros nos negamos a que la gente acepte naturalmente la sustitución del productor argentino por un productor extranjero, por ejemplo, brasileño”.
Di Palma, en declaraciones al programa Malos Perdedores, que conducen Exequiel Flesler e Ignacio Koonrstra por Radio Costa Paraná (88.1), remarcó que la importación de cortes de carne de cerdo ya está interfiriendo en el mercado interno. “Cuando se escuchan los justificativos de esa importación, de parte de tipos absolutamente ideologizados, hablan de que es cosa buena porque en realidad lo que hace es moderar los precios. Pareciera que uno fuera asesino serial, cuando en realidad lo que nosotros señalamos es que cada vez que se importa algo, lo que se está haciendo es importar subsidios cruzados por todos lados”.
Por eso, observó el empresario, “el mundo, en general, está ya en una etapa de proteccionismo rancio. No se habla más de intercambio justo sino de intercambio equitativo. Eso obliga a dejar de comprar lo que uno produce y permite comprar lo que no se produce, pero cuando todo se limita a la lógica del precio se termina comprando cualquier cosa, todo lo barato. Y, entonces, eso hace ruido por todos lados”.
Di Palma, asimismo, comparó las realidades de los productores argentinos y brasileño, por ejemplo, en materia de costos para exportar productos cárnicos, tales como el costo de energía para el congelamiento, los precios de distribución y logística hacia el puerto de origen, el flete internacional, los costos aduaneros en el país de destino, y,, después la distribución en el país de destino. Quiero decir: el productor brasileño no es que tenha un secreto que el argentino no sepa conoce, o que nosotros somos estúpidos y los brasileños los Premios Nobel de la producción por cine. Es mentira, es simplemente una distorsión, una manipulación de variables económicas que les permiten mostrar un precio tentador para la compra, pero que en realidad hay un montón de cosas que no se permiten dentro del país”.
Fuente: Radio Costa Paraná (88.1)
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