Los desafíos del nuevo decano de Agropecuarias en tiempos turbulentos para las universidades
Mariano Saluzzio asumió el cargo y dijo que a pesar de las limitaciones presupuestarias, la FCA y la UNER “están muy bien”. Admitió, sin embargo, que la pérdida del poder adquisitivo de los salarios “es un problema muy grave” porque genera desánimo en el personal y renuncias de docentes. Habló de las ventajas del plan de estudios de agronomía, modificado en 2023, y de las nuevas ofertas académicas. Alertó que en materia de conservación de suelos en Entre Ríos “estamos tremendamente atrasados” en comparación con Córdoba, La Pampa, San Luis, Santa Fe y Uruguay. Danilo Lima
En el marco del proceso de renovación de autoridades de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), el crespense Mariano Fabio Saluzzio asumió como nuevo decano de la Facultad de Ciencias Agropecuarias (FCA), de Oro Verde, sucediendo en el cargo a Pedro Antonio Barbagelata. Alejandra Cecilia Kemerer, también crespense, que venía desempeñándose como secretaria académica, lo secunda como vicedecana.
“Tenemos una universidad pública, de acceso irrestricto y de alta calidad. Y esa posibilidad, la de estudiar, es una de las cosas que nos dan verdaderas oportunidades en nuestro país. Por esto, es que vamos a seguir trabajando”, destacó el flamante decano durante el acto de su asunción.
Saluzzio ingresó a la Facultad de Ciencias Agropecuarias como alumno en 1984, con 17 años, y nunca se fue. “Por eso para mí es un honor y un desafío poder cumplir el rol de decano de esta casa de estudios”, subrayó.
Dificultades
Saluzzio, que posee una extensa trayectoria como docente y es un reconocido profesional en la actividad privada, asumió como decano en tiempos complicados para las universidades públicas argentinas que enfrentan enormes dificultades presupuestarias. “No es el mejor momento, está claro, pero nuestra Facultad y la Universidad Nacional de Entre Ríos están muy bien”, remarcó, pero subrayó que “tenemos un problema de sueldos, tanto de los docentes como del personal administrativo y de servicios, con un desfase del 35% como mínimo”.
“Es un problema muy grave porque genera desánimo y hace que muchos docentes –en los que la universidad invirtió mucho en su preparación para que puedan realizar investigación y extensión– se terminen yendo”, lamentó, y contó que en el caso de la FCA ya ha habido renuncias de algunos docentes –fundamentalmente de aquellos que residen lejos de Oro Verde–, mientras otros están evaluando esa posibilidad.
Esta realidad, advirtió, podría ocasionar que disminuya la calidad académica, y eso se transformaría en un problema serio para los futuros profesionales y para la sociedad misma.
Desafíos
La UNER ha crecido mucho: en 20 años pasó de 5.000 alumnos a 26.000, mientras que la FCA ha vivido una expansión similar –cada año ingresan entre 250 y 300 alumnos a estudiar ingeniería agronómica–, además de haber sumado nuevas ofertas académicas –Administración de Empresas y Tecnicatura en Jardinería–, que reciben cada una entre 400 y 500 alumnos anualmente, y generado un desarrollo significativo en materia de infraestructura.
“Sostener todo lo que se ha logrado en los últimos años es el primer desafío”, subrayó Saluzzio.
La currícula
El decano, en otro orden, recordó que en 2023 el plan de estudios de agronomía fue modificado y resultó “un gran paso adelante” en un contexto de continua evolución tecnológica en el sector agropecuario.
El nuevo plan, explicó, propone, al finalizar la carrera, “lo que llamamos la formación complementaria”. Esta instancia “tiene que ver con algunos temas específicos de la producción agropecuaria que sólo algunos alumnos suelen tomarlo, porque es una fase optativa de la carrera”.
“Esto le brinda al alumno la posibilidad de que pueda tomar distintos cursos o materias en otras facultades, o acreditar cursos para profesionales realizados en otro lugar. Y toda tecnología que vaya surgiendo y que amerite un curso o una materia nueva, se va a poder incorporar dentro de la formación complementaria, sin necesidad de cambiar al plan de estudios que suele ser un trámite tremendamente engorroso”, agregó.
La conservación de suelos
Saluzzio es especialista en erosión hídrica y conservación de suelos, y, desde hace muchos años, trabaja en esa temática en la actividad privada.
Su llegada al Decanato de Ciencias Agropecuarias hace suponer que todo lo relacionado con la conservación de los suelos podría recobrar la importancia que alguna vez tuvo en Entre Ríos, provincia que supo estar a la vanguardia a nivel nacional pero que en los últimos tiempos quedó prácticamente estancada.
– ¿Es posible que la conservación de los suelos y el ordenamiento territorial vuelvan a tener presencia en la agenda política como sucedió alguna vez?
– Es parte de los desafíos que tenemos. Si bien en la gestión de (el anterior decano) Pedro Barbagelata se trabajó mucho en estos temas, con participación en distintos foros, evidentemente tenemos que seguir enfatizando la necesidad de continuar con esa tarea, aggiornarnos, ponernos al día, porque alguna vez Entre Ríos fue ejemplo en la parte legal de la conservación de suelos y hoy estamos tremendamente atrasados si nos comparamos con Córdoba, fundamentalmente, pero también si nos comparamos con La Pampa, San Luis, y con un proyecto que están intentando llevar a cabo en Santa Fe que es muy ambicioso: el Observatorio Santafesino de Suelos.
El planteo de quienes trabajamos en conservación de suelos en la Facultad y en el INTA, junto con (el director regional) Jorge Gvozdenovich, es llegar a realizar lo que hacen en Uruguay que son los planes de uso y manejo responsable de suelos para asegurar prácticas sostenibles, como rotaciones de cultivos y manejo de la cobertura, manteniendo la erosión por debajo de los límites tolerables.
Ese proyecto lo venimos impulsando desde hace muchos años junto con Jorge (Gvozdenovich) y ojalá en Entre Ríos volvamos a tomar conciencia de la necesidad que tenemos de conservar los suelos y que nos hemos quedado atrasados en el tema legal.
En una provincia donde el 65/70% de los campos agrícolas están arrendados, exigir la aplicación de los planes de uso no necesitaría de un cambio en la ley de arrendamiento, porque el solo hecho de aplicar esos planes de uso –con el control de su aplicación por parte del Estado– llevaría necesariamente a hacer una rotación, y, por lo tanto, el productor no estaría haciendo contratos anuales de arrendamiento sino contratos de, al menos, cuatros años o por la duración de la rotación.
Y el ordenamiento territorial, obviamente, es un tema clave que está pendiente. En la producción agropecuaria estamos con muchos problemas justamente porque no existe tal ordenamiento territorial, y, de repente, al lado de mi campo hacen un loteo, construyen un country, y tengo que dejar de producir. Es una locura.
Nota publicada en AIRE AGRO.
En la foto, el decano Mariano Saluzzio junto a la vicedecana Alejandra Kemerer, quienes conducirán la FCA en el período 2026/2030.
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