Adjudicaron la hidrovía
La principal autopista fluvial de la Argentina ya tiene nuevo operador. El Gobierno nacional dio por concluido el proceso de licitación y adjudicó la concesión de la vía navegable troncal al consorcio integrado por Jan de Nul y Servimagnus. Código Campo
La decisión representa uno de los movimientos más relevantes en materia logística y de comercio exterior impulsados por la administración de Javier Milei. El nuevo esquema contempla una gestión privada de la vía navegable, mientras que el Estado conservará las funciones de control y supervisión.
La formalización de la adjudicación llegó luego de completarse las evaluaciones técnicas y administrativas previstas en el proceso, que no registró objeciones por parte de las empresas participantes. De esta manera, la firma del contrato definitivo podría concretarse en las próximas semanas.
Una vía clave para la economía argentina
La hidrovía Paraguay-Paraná constituye uno de los corredores estratégicos más importantes del país. A través de ella se moviliza la mayor parte de las exportaciones agroindustriales y una porción significativa de la producción proveniente del norte argentino y de países vecinos.
La nueva concesión contempla una serie de trabajos destinados a mejorar las condiciones de navegación y aumentar la eficiencia logística. Entre las obras previstas aparecen tareas de profundización, incorporación de nuevas tecnologías y sistemas orientados a reforzar la seguridad del tránsito fluvial.
Desde el Ministerio de Economía sostienen que estas intervenciones permitirán que las embarcaciones puedan completar mayores cargas en los puertos argentinos, reduciendo costos operativos y fortaleciendo la competitividad del sistema exportador.
La expectativa oficial es que los cambios generen una disminución de los costos logísticos y contribuyan a ampliar la capacidad operativa de los puertos ubicados sobre la traza de la vía navegable troncal.
La definición del proceso contó con el acompañamiento de distintas entidades vinculadas al comercio exterior, la actividad industrial y el complejo portuario.
Entre quienes siguieron de cerca la licitación se encuentran representantes de la cadena agroexportadora, las bolsas de comercio y las cámaras portuarias, además de gobiernos provinciales con participación directa en la actividad de la hidrovía, entre ellos Santa Fe, Entre Ríos, Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones.
La determinación de avanzar en la licitación, en cambio, siempre tuvo la oposición de sectores políticos y ambientales argumentando la prolongada duración del contrato, la falta de evaluaciones de impacto ambiental, la pérdida de soberanía y denuncias de irregularidades administrativas.
Fuente: El Litoral
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