En Feliciano, CRA volvió a defender al Ipcva y a los entes sanitarios
El vicepresidente José Colombatto cuestionó dos objetivos que persigue el Gobierno nacional en materia ganadera. “Si el criterio es que todo aporte sectorial debe ser voluntario, ¿por qué los peajes no son voluntarios?” se preguntó ante la iniciativa que busca que los aportes al Ipcva dejen de ser obligatorios. A CRA, además, le preocupa que “en nombre de una supuesta desregulación” se pretenda debilitar un sistema sanitario que ha demostrado eficiencia. Danilo Lima
Feliciano es “sinónimo de trabajo, de producción y de arraigo” y “desde estos campos sale una parte importante de la riqueza que genera Entre Ríos y que contribuye al desarrollo del país”, dijo Kosé Colombatto, el vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), al hablar en el acto de inauguración de la 81ª Exposición de la Sociedad Rural felicianera, en el norte entrerriano.
En ese marco, el dirigente gualeguaychuense ratificó “nuestro compromiso con quienes todos los días invierten, producen y apuestan por el interior profundo” de la Argentina, al tiepo que subrayó el “compromiso federal” porque CRA “no se construye desde una oficina en Buenos Aires” sino “recorriendo las rurales, escuchando a los productores y defendiendo, en cada rincón del país, una visión de desarrollo que reconoce que no hay una sola Argentina productiva, sino muchas realidades que merecen ser atendidas”.
El Ipcva
Como había dicho hace una semana en Villaguay, Colombatto fue muy claro en dos temas claves. “Debemos defender al Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina” remarcó, y aseguró que el Ipcva “no es un gasto” sino “una inversión estratégica que durante años abrió mercados, posicionó la carne argentina en el mundo y generó beneficios para toda la cadena. Cuando un nuevo destino se abre, gana el productor, gana la industria y también gana el país con más exportaciones y más ingresos”.
“Nos preocupa la intención de convertir su financiamiento en un aporte voluntario. La experiencia internacional demuestra que ese camino conduce a su desaparición. Ningún país serio que compite con la Argentina resigna una herramienta de promoción de estas características: la tienen Estados Unidos, Brasil, Uruguay y Australia, porque entendieron que conquistar y sostener mercados requiere una política permanente”, enfatizó.
Y agregó: “Si de verdad queremos una ganadería más competitiva, discutamos cómo mejorar la infraestructura, los caminos rurales, las rutas y la logística que hoy encarecen la producción. Pero no desarmemos una institución que funciona, que no le cuesta recursos al Estado y que ha demostrado, con hechos, ser una aliada fundamental de los productores y de la carne argentina”.
Colombatto, además, fue categórico con un par de ejemplos. “Si el criterio es que todo aporte sectorial debe ser voluntario, ¿por qué los peajes no son voluntarios? ¿Por qué no lo son tantos impuestos que sí pesan de verdad sobre la producción? Y si la preocupación es un aporte mínimo que genera un enorme beneficio para todo el país, ¿no sería más lógico poner la misma energía en resolver el estado de las rutas nacionales, los caminos rurales o la infraestructura que tanta competitividad restan?
Los entes sanitarios
El ex presidente de Farer, asimismo, defendió con la misma energía a los entes sanitarios. “Todo sistema es perfectible y siempre hay aspectos para corregir, pero nadie puede desconocer los resultados alcanzados. Gracias al compromiso de los productores organizados, hoy la sanidad de nuestros rodeos es un verdadero patrimonio de la ganadería argentina. Los entes no sólo llevan adelante la vacunación contra la aftosa: también sostienen campañas de brucelosis, carbunclo, el control de la garrapata y un seguimiento sanitario permanente que ha sido clave para preservar nuestro estatus sanitario y abrir mercados cada vez más exigentes. Todo ello, además, con una presencia territorial, una capacidad operativa y una cercanía con el productor que el Estado, por sí solo, nunca ha logrado construir”.
“Por eso preocupa que, en nombre de una supuesta desregulación, se pretenda debilitar un sistema que ha demostrado eficiencia durante décadas. Lo que debe corregirse, se corrige; pero no tiene sentido desarmar una estructura que funciona para reemplazarla por un esquema cuya eficacia nadie puede garantizar. La experiencia demuestra que, cuando el Estado intentó asumir en soledad responsabilidades de esta magnitud, los resultados estuvieron muy lejos de la eficiencia que alcanzaron los productores organizados a través de sus entes”.
Archivo relacionado: Descargar





