Los productores aceleran el traslado de hacienda desde las islas
La evacuación de animales hacia campos altos se intensifica a medida que avanzan las aguas. Se estima que aún quedan unas 200.000 cabezas en las islas entrerrianas. Victoria, Gualeguay e Islas del Ibicuy son los departamentos más afectados. Esta vez, a diferencia de crecientes anteriores, los productores se han organizado bien, con el apoyo del Estado, la Prefectura, la Policía y los organismos sanitarios. Existe, sin embargo, preocupación ante las posibles pérdidas económicas, y, por esa razón, ya se reclama la declaración de la emergencia agropecuaria. Danilo Lima
La creciente de los ríos se ha acentuado en los últimos días en todo el Litoral argentino y enciende luces amarillas entre los productores agropecuarios, pero también en las ciudades y pueblos ribereños.
En Entre Ríos, ante este escenario, se ha intensificado notoriamente el traslado hacia campos altos de la hacienda que se engorda en las islas.
Las tareas de evacuación comenzaron hace tiempo porque los productores, ante los pronósticos meteorológicos, se anticiparon a la creciente: hace más de seis meses dejaron de reponer animales y han vendido los que pudieron sacar los animales ya terminados.
De las aproximadamente 500.000 cabezas que se engordan en las islas y campos bajos cada año, según las estimaciones oficiales, quedarían aún por trasladar alrededor de 200.000 en toda la provincia.
Los departamentos más complicados
El director de Producción Animal de Entre Ríos, Martín Sieber, señaló que los departamentos más comprometidos son Victoria, Gualeguay e Islas del Ibicuy, e informó que el nivel de las aguas será mayor hacia fin de mes, razón por la cual el ritmo de salida de animales desde las islas será frenético en los próximos días. En este marco, los monitoreos aguas arriba son constantes.
Sieber, además, precisó que en la provincia “hay registradas ante Prefectura 29 barcazas, de capacidades variables: algunas transportan una jaula de camión, con poco más de 30 animales, y otras pueden llevar hasta tres. La coordinación entre barco, camiones y puertos puede generar demoras: una embarcación puede quedar esperando que lleguen los camiones o que terminen de cargar. Para reducir esos cuellos de botella se habilitaron corrales de desembarque, donde la barcaza deja el ganado y vuelve a buscar otro cargamento”.
“Se han organizado espacios en Villa Paranacito, Gualeguay y Victoria, y se trabaja en otros puntos según las condiciones del río. La Dirección de Producción Animal aporta paneles para corrales móviles y coordina con Municipios y productores toda la actividad”, agregó.
Un comité de emergencia ganadera reúne a Prefectura Naval, la Brigada de Delitos Rurales, el Ministerio de Desarrollo Económico y organismos sanitarios como Senasa y Fucofa. “Se capacita a prefectos y policías y se controla que el traslado cuente con la documentación correspondiente, por motivos sanitarios –incluido el control de la garrapata– y para prevenir el abigeato”, subrayó el funcionario. El Estado, remarcó, “monitorea y facilita infraestructura, pero cada productor contrata por su cuenta las barcazas y los camiones”.
El panorama en Victoria
Mientras, el vicepresidente de la Sociedad Rural de Victoria, Emiliano Merzbacher, sostuvo que la situación en ese departamento “aún no es crítica” y “estamos trabajando bien, con el apoyo de la Policía que ayuda mucho al orden”.
“Esperamos para dentro de 20 días, más o menos, que llegue el grueso del agua”, y, por eso, “la gente está movilizando todo y está sacando hasta los chivos, los chanchos, las ovejas, absolutamente todo”.
Por ahora, agregó, “estamos trabajando cómodos porque no ha llovido, pero si llega a empezar a llover se va a complicar el panorama” dado que “los camiones después no podrán ingresar a los campos a llevar la hacienda que sale de las islas”.
En la Sociedad Rural victoriense, además, “estamos albergando bastante hacienda hasta que se pueda trasladar a campos altos”.
Merzbacher, en este sentido, valoró el hecho de que esta vez los productores, a diferencia de lo sucedido en crecientes anteriores, se han organizado bien. “Tenemos a disposición varios barcos, lo que facilita el movimiento de la hacienda, y mantenemos una comunicación permanente con los barqueros, quienes nos avisan con anticipación la hora de llegada y nosotros vamos y los descargamos. Eso significa que ellos puedan volver enseguida al lugar en el que están cargando, así sean las 2, 3 o 4 de la mañana. Hay, además, cuatro puertos, dos de la Municipalidad de Victoria y dos de la Sociedad Rural, por lo que los barcos van y vienen en 45 minutos, mientras antes demoraban tres horas”.
El ruralista, por último, estimó que en el departamento Victoria aún quedan en las islas entre 20.000 y 30.000 animales.
Costos
Como en cada creciente, la mayor preocupación de los ganaderos es económica.
En primer lugar, por los costos que genera el traslado de la hacienda desde las islas y lo que deben pagar para mantener los animales en los corrales (entre 6.000 y 10.000 pesos por cabeza).
Los barcos cobran alrededor de 1.500.00 pesos por hora de navegación, pero ese precio puede trepar a unos 3.500.000 si la distancia desde las islas hasta los lugares de descarga es mayor.
Y, en segundo lugar, porque la salida de la hacienda sin terminar obliga a no pocos productores a malvender sus animales.
Reclamo
A pesar de que la situación no es todavía dramática, hay productores que ya empezaron a reclamar a las autoridades gubernamentales la declaración de la emergencia agropecuaria con el objetivo de aliviar las consecuencias económicas y financieras de los operativos de evacuación.
Advierten, en este sentido, que el panorama puede ser mucho peor dado que los pronósticos vaticinan que la mayor intensidad de El Niño será hacia fines de año.
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