Las brasicáceas ganan terreno en Entre Ríos y podrían superar las 200.000 hectáreas
El cultivo de colza y carinata se expande impulsado por los buenos precios, la demanda de biocombustibles y el interés de productores por diversificar sus sistemas. Así lo señaló Leonardo Coll, investigador del INTA Paraná, en el marco del primer simposio “Mundo Brassicas” realizado en la capital entrerriana. La fitopatóloga Norma Formento, por su parte, advirtió que con este crecimiento podrían cobrar mayor relevancia enfermedades ya registradas en estos cultivos. Danilo Lima
El Centro Provincial de Convenciones (CPC) de Paraná fue hace unos días la sede del primer simposio “Mundo Brassicas” que reunió a productores y técnicos de Argentina, Uruguay y Brasil, quienes analizaron el presente y futuro de las brasicáceas, especialmente de colza y carinata, dos cultivos que en los últimos años han ganado hectáreas en Entre Ríos.
El ingeniero agrónomo Leonardo Coll, investigador de la Estación Experimental Agropecuaria Paraná del INTA, señaló que en Entre Ríos la brasicáceas “ya superan las 50.000 hectáreas, con predominio de la colza”. La superficie prácticamente se triplicó respecto de la campaña anterior.
Coll remarcó que incorporar colza o carinata a los sistemas agrícolas puede diversificar los momentos críticos de los cultivos y reducir la exposición a riesgos climáticos y de mercado.
También mencionó beneficios para las rotaciones. “Los cultivos de segunda sembrados después de una brasicácea pueden lograr mejores resultados que los implantados después del trigo”, subrayó, y enfatizó que “alternar especies ayuda a interrumpir ciclos de enfermedades y malezas”.
Las raíces pivotantes de estas plantas, además, pueden favorecer la aireación y la infiltración del agua en el suelo. Para aprovechar estos beneficios, el investigador recomendó alternar las brasicáceas con otros cultivos y evitar repetirlas –o sembrar trigo sobre trigo– en el mismo lote.
Aunque consideró difícil hacer proyecciones precisas, Coll estimó que Entre Ríos podría llegar a producir entre 200.000 y 300.000 hectáreas de colza en el futuro. “Hay mucho margen para crecer, en especial en lotes que durante el invierno permanecen en barbecho” porque “las perspectivas de demanda para biocombustibles son favorables”.
Enfermedades
La doctora Norma Formento, una de las fitopatólogas más destacadas del país, sin embargo, advirtió que “a medida que aumente la superficie sembrada con brasicáceas podrían cobrar mayor relevancia enfermedades” ya registradas en estos cultivos.
La especialista participó también del primer simposio “Mundo Brassicas”, donde presentó un manual sobre enfermedades de colza y carinata.
Formento, quien trabajó durante 41 años en el INTA Paraná y continúa realizando tareas de capacitación, destacó al cancro de la base del tallo, asociado a Plenodomus lingam –anteriormente conocido como Phoma lingam–, como una de las enfermedades más relevantes de la colza. En carinata, en tanto, mencionó casos de esclerotinia detectados esta campaña en Entre Ríos. El hongo que la causa puede sobrevivir durante años en el suelo y afecta a numerosas especies.
Como medida preventiva, Formento recomendó evitar la siembra de brasicáceas sobre brasicáceas y dejar pasar dos o tres años antes de volver a sembrar estos cultivos en el mismo lote. También resaltó la importancia de consultar los perfiles sanitarios de los cultivares y de monitorear los lotes. Según explicó, soja y maíz pueden ser alternativas para la rotación, ya que no comparten muchos patógenos con las brasicáceas.
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